viernes, 13 de junio de 2014

Gobernanza

En la comunidad de naciones, la gobernanza se considera «buena» y «democrática» en la medida en que las instituciones y procesos de cada país sean transparentes. Las instituciones hacen referencia a órganos tales como el parlamento y sus diversos ministros. Los procesos incluyen actividades fundamentales como elecciones y procesos legales, los cuales deben estar exentos de corrupción y deben ser responsables ante el pueblo. El cumplimiento de esta normativa se ha convertido en un baremo imprescindible para medir la credibilidad y el respeto de los países en el panorama mundial. La buena gobernanza promueve la equidad, la participación, el pluralismo, la transparencia, la responsabilidad y el estado de derecho, de modo que sea efectivo, eficiente y duradero. Llevando estos principios a la práctica, somos testigos de elecciones frecuentes, libres y limpias, parlamentos representativos que redactan leyes y proporcionan una visión de conjunto, y un sistema jurídico independiente para interpretar dichas leyes.

La mayor amenaza para la buena gobernanza viene de la corrupción, la violencia y la pobreza, todo lo cual debilita la transparencia, la seguridad, la participación y las libertades fundamentales. La gobernanza democrática fomenta el desarrollo, dedicando su energía a influir en tareas como la erradicación de la pobreza, la protección del medio ambiente, garantizar la igualdad entre los géneros y proporcionar los medios de subsistencia sostenibles. Garantiza que la sociedad civil desempeñe un papel activo al establecer prioridades y dar a conocer las necesidades de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Fuente: Organización de las Naciones Unidas. Temas Mundiales. Disponible en URL: http://www.un.org/es/globalissues/governance/

La gobernanza según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hace referencia a “…el marco de reglas, instituciones y prácticas establecidas que sientan los límites y los incentivos para el comportamiento de los individuos, las organizaciones, las empresas”. Cuando se habla de gobernabilidad se debe tomar en cuenta algunas consideraciones:

Es un concepto postgubernamentalista.
No es un acto en sí, es un proceso.
Hace mención y es relativa al autogobierno y la autogestión.
Implica diversidad.
Demanda la descentralización.
Tiene una dirección social (gobierno reticular).
Requiere la capacidad de arbitraje (conflictos).

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